IA ORANA2020-02-14T02:31:39+01:00

IA ORANA


En el corazón del Pacífico y surgido de la fuerza de los volcanes, encontramos el archipiélago de las Sociedad, un paraíso de playas blancas, aguas turquesa y vegetación exuberante, que representa como ningún otro la Polinesia Francesa más reconocida. Después de un largo vuelo aterrizaremos en Papeete, capital de Tahití, la ciudad más grande y más poblada. Desde allí volaremos a la isla de Moorea, también conocida como la isla del legendario capitán Cook, ya que el célebre explorador británico desembarcó en ella en 1777.

Moorea está sólo a diecisiete kilómetros de Tahití y la belleza de esta isla ha atraído a artistas de todo el mundo para instalarse y dejar fluir la imaginación para sus obras. Los maravillosos paisajes y la relajada cultura polinesia impregnan la isla de una naturaleza salvaje y de un ambiente bohemio y despreocupado, donde conviven plácidamente la modernidad y la tradición. Relajarse en playas vírgenes de arena blanca, contemplar las espectaculares bahías gemelas de Cook y Opunohu desde el mirador Belvedere, recorrer las plantaciones de piñas y vainilla o lanzarse a sus aguas para descubrir su increíble biodiversidad marina son muchas de las experiencias únicas que Moorea nos ofrece.

Si la belleza y los encantos de Moorea son espectaculares, aunque nos falta por descubrir Bora Bora, la isla romántica por excelencia, el nombre ya se ha convertido en sinónimo de paraíso terrenal. Aquí disfrutaremos de unas vistas increíbles del volcán y de su laguna, una joya de la naturaleza con una vida subacuática llena de color. Rodeada por una barrera de coral que la protege como un escudo, en esta isla de perfil montañoso podremos practicar todo tipo de actividades al aire libre y sus playas nos permitirán disfrutar del mar de todas las formas imaginables o, simplemente, relajarnos con todas las comodidades y disfrutar del tranquilo ritmo de la vida en la Polinesia.

PROPUESTA DE

9 DÍAS


Tras la presentación en el aeropuerto de Barcelona o Madrid, tomaremos nuestro vuelo con destino a Tahití. La isla más grande de la Polinesia Francesa será la encargada de darnos la bienvenida.

La Polinesia Francesa es un conjunto de islas situadas en Oceanía, en el sureste del Pacífico. Este grupo de 118 islas y atolones forman una colectividad de ultramar que depende de Francia y se encuentran entre el Ecuador y el Trópico de Capricornio. Repartidas por una superficie de 4 millones de kilómetros cuadrados de océano, su superficie total apenas suma 4000 kilómetros, una extensión menor que la isla de Córcega.

El trayecto en avión será largo, por lo que pasaremos la noche a bordo.

Aterrizaremos en Papeete, la capital de todo el territorio de la Polinesia Francesa y también la ciudad más grande y más poblada. Desde allí tomaremos un vuelo interno que nos llevará a la idílica isla de Moorea, también conocida como la isla del legendario capitán Cook, que ancló en ella en 1777 y dio nombre a una de las bahías de la isla.

La isla de Moorea está separada de Tahití por escasos 17 kilómetros y es una de las islas más visitadas de la Polinesia Francesa. Moorea es un jardín exuberante sobre una laguna perfecta, cuya belleza ha seducido a pintores, escritores y artistas del todo mundo que han decidido instalarse aquí para crear sus obras, aportando un ambiente bohemio y relajado a la isla.

Recortada por las majestuosas bahías de Cook y de Opunohu, el relieve escarpado y frondoso de sus ocho colinas contrasta sorprendentemente con la claridad azul de su laguna, una de las más bellas del archipiélago de la Sociedad. Moorea es conocida por un modo de vida que combina modernismo y tradición, magníficos jardines endémicos y plantaciones tropicales con espléndidas playas blancas, suntuosas bahías y una variedad asombrosa de corales y de vida submarina.

Tras instalarnos en nuestro hotel, tendremos dos días para disfrutar de este paraíso polinesio a nuestro aire.

Después de desayunar, nuestra principal tarea será elegir entre el sinfín de actividades que nos ofrece la isla de Moorea para disfrutar de sus espectaculares paisajes. Merece  la pena subir hasta el Belvedere un mirador situado a 240 metros de altura, desde el que tendremos una fotogénica panorámica de las bahías de Cook y Opunhou y de los montes que rodean la laguna. Sin duda, una de las vistas más espectaculares de la Polinesia Francesa. Moorea es ideal para practicar actividades como el senderismo y para hacer excursiones a pie en plena naturaleza por cascadas, plantaciones de piñas  e incluso por yacimientos arqueológicos. También podremos recorrer las plantaciones de vainilla en jeep, hacer excursiones ecológicas con delfines y ballenas, bucear para explorar sus maravillosos fondos submarinos, hacer rutas en quad y todo tipo de actividades al aire libre para disfrutar de este lugar único.

Otra actividad relajada y muy recomendable es visitar el Lagoonarium de Motu Ahi para descubrir la fauna marina de la isla, una experiencia inolvidable.

Tras un bello amanecer en Moorea, desayunaremos en nuestro hotel y nos trasladaremos al aeropuerto para poner rumbo a Bora Bora, “la isla romántica”, cuya laguna es una de las más hermosas del mundo.

Probablemente, si alguien nos pide que nos imaginemos cómo es el paraíso, la imagen que nos vendrá en mente será muy parecida a Bora Bora. Esta isla de 38 kilómetros cuadrados está formada a partir de un volcán extinto y su fabulosa laguna ocupa la caldera del viejo cráter. Situada a 259 km al noreste de Tahití, los contornos de Bora Bora son imponentes y rocosos y están rodeados a la vez de una barrera de coral que solamente queda interrumpida por el paso de Teavanui, la única puerta hacia el océano libre.

La naturaleza ha sido muy generosa con esta isla de ensueño. Las aguas claras de su extensa y protegida laguna, una de las más bonitas del mundo, son una delicia para navegar y son famosas por sus incontables colores y por sus islotes.

Después de aterrizar en Bora Bora y de trasladarnos a nuestro alojamiento, dedicaremos las próximas jornadas a disfrutar de esta isla de ensueño.

Estos dos días tendremos el privilegio de despertarnos cada mañana en la paradisíaca Bora Bora, con la única preocupación de elegir cómo disfrutar de sus encantos.

Las opciones de actividades al aire libre son muchas: paseos a caballo, safaris por las montañas, senderismo, y todo tipo de actividades acuáticas que te permitirán sentir de cerca la naturaleza espectacular de esta isla volcánica. Una de las mejores excursiones a pie es subir a lo alto del monte Pahia, cuyas vistas de todas las islas de Sotavento son maravillosas.

Para explorar la laguna a fondo, las excursiones más recomendables son las que se realizan en piragua o en catamarán, que incluyen un picnic en los motus (islotes). También hay embarcaciones que nos llevarán a nadar con las enigmáticas mantarrayas o que nos acercarán a bancos de tiburones para darles de comer. Otra opción es alquilar pequeñas embarcaciones, motos de agua o embarcaciones más grandes con patrón, si queremos experimentar el desafío de salir a pescar peces espada.

Los apasionados del submarinismo estarán de enhorabuena, porque en Bora Bora hay para todos los niveles. Lugares con nombres tan gráficos como “el valle blanco”, “la avenida de las rayas” o la increíble punta Tupitipiti son ideales para disfrutar de la extraordinaria flora y fauna submarina de estas cristalinas aguas.

Las vistas de la maravillosa laguna y de las playas de Bora Bora nos acompañarán en nuestro último desayuno en la isla. Podremos aprovechar el tiempo libre que tengamos antes de dirigirnos al aeropuerto para acabar de disfrutar de la isla a nuestro aire.

A la hora prevista iremos al aeropuerto para volar de nuevo a la isla de Tahíti. Una vez instalados en el hotel, podremos aprovechar la jornada para descubrir sus encantos. Podemos optar por descansar plácidamente o por explorar su dinámica capital Papeete y su amplia oferta cultural, o decantarnos por continuar descubriendo los encantadores paisajes de Tahití, la isla más grande de los cinco archipiélagos y la que internacionalmente se ha convertido en un sinónimo de la paradisíaca vida polinesia.

Esta mañana, al despertarnos, nos costará saber si las experiencias que hemos vivido a lo largo de esta ruta por la Polinesia Francesa han sido reales o si todo ha sido un sueño.

Tras unos días intensos disfrutando de bellos paisajes e inmersos en la vida relajada y tranquila del océano Pacífico, es momento de dirigirnos al aeropuerto de Papeete para tomar nuestro vuelo nocturno de regreso a Barcelona o Madrid, según corresponda.

Con la llegada del vuelo a Barcelona o Madrid, finalizan nuestros servicios.