En Japón, la flor blanca y rosácea del cerezo (sakura en japonés) es la encargada de dar la bienvenida a la primavera.

Tan bella como efímera, transforma durante dos semanas los paisajes y los parques de las principales ciudades japonesas, dando lugar al ritual de contemplar los cerezos florecidos, denominado hanami. Si experimentar esta tradición es para ti una parte importante en tu viaje al país del Sol Naciente, consulta antes el calendario, ya que tanto la región como la climatología influyen en el periodo de la floración.

Los festivales relacionados con el  hanami, cuya traducción significa observar las flores, son una tradición ancestral que se remonta a siglos de antigüedad y que ya recogen crónicas del siglo VIII. Sus inicios se sitúan aproximadamente en el periodo Nara (710  – 784 d.C), en el que se importó la tradición de observar las flores de la cultura china. Precisamente es en la prefectura de Nara donde se encuentra el monte Yoshino, que con más de 30.000 cerezos es quizá uno de los mejores lugares del país nipón para contemplar el hanami. Durante su mandato en la corte de Kioto, el emperador Saga empezó a organizar fiestas bajo los cerezos de su palacio para los miembros de las clases altas niponas, con comidas festivas en las que se recitaban poemas.

Cerezos en flor en Nara (Japón)

Los cerezos en flor cubren el paisaje de Nara

Fue en el periodo Edo (1603  –  1868 d.C.) cuando los samurái incorporaron esta tradición. De hecho, la flor del cerezo es el símbolo de estos guerreros, ya que es una metáfora de su código de honor. Del mismo modo que el viento arranca la flor del cerezo en su momento de apogeo sin que llegue a marchitarse, la máxima aspiración de los samurái era morir en el fragor del combate en vez de sucumbir al paso del tiempo. A modo de curiosidad, hay varios tipos de cerezo, entre los que destacan los Somei Yoshino, de flor blanca, y los Shidarezakura, de flor rosácea. Según una leyenda, en un principio todos los cerezos eran de flor blanca y fue la sangre de los samurái caídos en combate lo que les confirió su color rosado.

Primavera en Japón

El viento arrastra los pétalos de las flores de los cerezos

Lejos ya de sus resonancias aristocráticas y bélicas, el hanami se ha acabado convirtiendo en una de las fiestas más esperadas y populares del país. En este evento cuyo protagonista es la naturaleza, los servicios meteorológicos japoneses tienen un papel fundamental, ya que cada año informan en sus previsiones de las fechas en que nacerán las flores de cerezo, para que todo el mundo pueda disfrutarlo con sus seres queridos. Familias y grupos de amigos suelen reunirse en parques como el Shinjuku Goyen de Tokio o el parque de Maruyama de Kioto y organizar pícnics al aire libre con comida y bebida en abundancia para celebrar la llegada de la primavera y disfrutar del bello espectáculo visual de los cerezos en flor. Eso sí, hay que darse prisa para buscar un buen lugar en los parques, jardines y espacios al aire libre, ya que son muchos quienes en estas fechas salen a las zonas verdes de las ciudades para disfrutar de esta concurrida y cálida bienvenida a la primavera.

Cerezos en flor en Kioto (Japón)

La belleza del Hanami también se puede apreciar de noche en Kioto

Por las importantes diferencias climatológicas que hay entre las distintas regiones de Japón, las fechas del hanami pueden variar notablemente. El frente de floración empieza a finales de enero en la isla de Okinawa, en el sur,  y va desplazándose progresivamente hacia el norte hasta llegar a la isla más septentrional, Hokkaido, donde la floración suele producirse en mayo.

Tras el período del hanami,  los pétalos caídos de las flores se convierten en un bello manto, una metáfora del ciclo de la vida en que se celebra el inicio de una nueva etapa. Pero no te preocupes si tu calendario no te permite viajar a Japón en primavera para ver el hanami. El inicio del otoño también te reserva una sorpresa muy especial. El momijigari es la tradición equivalente que consiste en observar cómo las hojas de los arces japoneses se vuelven de color rojo y Kioto y Nikko son dos de los mejores lugares para disfrutar de esta bella transformación del paisaje.

Paisaje de arces rojos frente al Monte Fuji

Un bello manto de arces rojo frente al Monte Fuji

2017-04-05T09:00:15+02:00Magazine|

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