Festival de Holi,
los colores indios del amor

Polvos y aguas de colores que vienen y van, bailes, cantos, voces y músicas que compiten por ganar los ritmos del público, y fuegos purificadores y alegrías que lo llenan todo. Así es una de las fiestas hindúes más internacionales.

La llaman Holi, Festival de Holi, pero también hay quienes se refieren a él como el Festival de Colores. Se trata de una entrada dulce, muy dulce, de los hindúes en la primavera. Pero también es algo más grande, más humano, más sincero, un tiempo en el que reír, en el que jugar como niños, un momento en el que encontrarse con amigos y familia y ganar humanidad olvidando, perdonando y haciendo todo por recuperar las relaciones rotas. Por éso, y por todo lo que te puedes imaginar, al Holi lo llaman también el Festival del Amor.

Su origen es la India, pero ha ganado influencia y se ha extendido por amplias zonas del Nepal vinculadas a la cultura hindú y aún por algunos países del sudeste asiático donde las comunidades de comerciantes indios han hecho un

Festival Holi FCC vía Steven Gerner

Festival Holi FCC vía Steven Gerner

proselitismo natural y positivo entre sus conciudadanos. ¿Quién puede resistirse a una fiesta colectiva tan llena de alegría?

¿Alegría? Por supuesto, en el Holi se canta, se baila, se comparte y se juega. Con guerras y persecuciones en las que chicos y grandes se lanzan globos de colores llenos de agua también multicolores. ¡Ah! y polvos de tonos naturales y lavables, que convierten el cuerpo y a la ropa de los participantes en un auténtico arcoiris con composiciones tan inexplicables como sorprendentemente creativas.

Plazas públicas, parques y jardines y patios de vecinos, callejones y casas de familia, cualquier lugar vale para festejar, cualquier lugar es apropiado para compartir la música, disfraces, comidas y bebidas como las gujiya, las mathri, las malpuas u otras delicias que también tienen su capítulo en el Holi.

El Holi del calendario

El Holi es un canto de alegría por la entrada del equinoccio vernal asociado a la Phalguna Purnima, la luna llena, que es la que marca el tiempo de celebración en el calendario hindú. En el occidental esta celebración suele caer en días variables de febrero o marzo.

Dice una leyenda hindú que un rey, el gran Hiranyakashipu, se significó como un señor omnipotente al que sus poderes lo volvieron arrogantemente y ciego, tanto como para creerse un dios vivo y exigir que le adoraran. Sus súbditos accedieron, pero no su hijo, Prahlada, que ante tanta rebeldía fue castigado de forma cruel por su padre rey.

La hermana del rey, Joliká, quiso ir más lejos para desembarazarse de su sobrino llevándolo con ella y con engaños a una pira ardiente en la que pretendía quemarlo. El ardid consistía en protegerse con una capa que la salvaría del fuego. Pero, metidos entre  las llamas sobrino y tía, la capa voló para abrazar sólo al chico que finalmente surgió vivo de las cenizas. Enterado el dios Vishnu, mató con sus propias manos al rey cruel. El trono pasó al chico y la justicia fue restablecida. Las hogueras que son tan populares en el Holi recuerdan a aquel fuego tan purificador como justiciero.

Festival Holi FCC vía Harsa K R

Festival Holi FCC vía Harsa K R

Con otros matices, las leyendas se suceden en el mismo tono ejemplarizante en diferentes partes la India y con otros dioses y personajes novelescos. Pero pocas acciones son tan gráficas como el  Holika Dahan, la Quema de Joliká, la quema de la malvada tía.

El Festival Holi fue la fascinación de los británicos en el tiempo de la colonia, hay toda una literatura de viajes clásica que ya es parte de su mismo relato histórico. Hoy resulta sorprendente como el Holi ha traspasado la frontera cultural de la nativa tradición hindú para proyectar sus esencias en los cinco continentes como un pretexto festivo en el que las personas de bien se pueden encontrar, como no puede ser de otra manera, de todo corazón.

 

2019-06-28T16:01:22+02:00Magazine|
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