Marrakech y Essaouira, el corazón y la costa marroquís

Propuesta ruta de 5 días

Una escapada para vivir la esencia marroquí en la tentadora Marrakech y a la vez saborear su gastronomía y su artesanía en la relajante Essaouira.

Marrakech, la ciudad roja, nos recibirá con su característico bullicio que, tras un primer instante de impacto, nos irá envolviendo mágicamente hasta hechizarnos. Recorreremos a fondo no solo la medina y los zocos que atesoran magníficos monumentos y edificios, sino también sus jardines y zonas verdes, más allá de las murallas.

La brisa fresca y el olor a mar de Essaouira, la antigua Mogador, nos cautivarán desde el primer momento. Aquí dejaremos atrás el ajetreo de las grandes ciudades para sumergirnos en un ambiente más relajado, pasear por los contrafuertes que dan al Atlántico y deleitar nuestros sentidos en esta villa pesquera que los bereber bautizaron como “la bien guardada”.

Días 1 y 2. DESCUBRIENDO LA FASCINANTE MARRAKECH (SA y MP)

Un vuelo directo nos llevará al aeropuerto de Marrakech, donde nos estará esperando nuestro guía privado de habla española para llevarnos al hotel. Una vez instalados, saldremos a dar un tranquilo paseo en calesa alrededor de las murallas de adobe, donde suelen anidar las cigüeñas, hasta el Jardín Majorelle. Creado por el pintor Jacques Majorelle y restaurado en los años 60 por Yves Saint Lauren y Pierre Bergé, el Jardín Majorelle es un oasis de vegetación exuberante con árboles, plantas y flores de todo el mundo, que combinados con el llamativo azul índigo de la casa y el estudio del pintor, reconvertidos en museo de arte bereber, nos darán una refrescante y natural bienvenida a Marrakech. Al día siguiente recorreremos Marrakech a fondo, conociendo a través de sus monumentos y lugares más representativos, la historia de la ciudad, fundada por los Almorávides en el año 1170. Caótica pero encantadora, así es Marrakech. Entraremos en la alcazaba por la hermosa puerta Bab Agnau, que nos conducirá a las magníficas Tumbas Saadíes, donde están enterrados el sultán Ahmed Al-Mansur y sus familiares (siglo XVI), entre columnas de mármol, bellos mosaicos y detalles elaborados con madera de cedro. La Koutoubia o Mezquita de los Libreros, cuyo minarete sirvió de inspiración a la Giralda de Sevilla y cuya silueta ha sido tantas veces fotografiada. Visitaremos el Palacio de la Bahía, excelente ejemplo de residencia principesca construido a finales del siglo XIX con techos de artesonado de madera y deslumbrantes azulejos y mosaicos. Tal era su exquisitez, que los franceses lo convirtieron en la residencia general del Protectorado expulsando a su aliado el pachá Glaoui. Después de comer en un restaurante marroquí de la medina, penetraremos en los laberínticos zocos hasta desembocar en la famosa plaza de Jemaa el Fna, antiguo punto de encuentro de los comerciantes del norte de África y declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco. Músicos, artesanos, encantadores de serpientes, vendedores ambulantes y aguadores llenan de voces, olores y colores esta icónica plaza. Antes de ir al hotel, nos despediremos de esta fascinante ciudad degustando un delicioso té a la menta en una terraza con vistas al incesante espectáculo de Jemaa el Fna, que se va llenando de gente y luces a medida que se pone el sol.

Días 3 y 4. RELAX EN ESSAOUIRA, LA CIUDAD DEL VIENTO (AD y MP)

Antes de ser Essaouira fue Amogdul, en bereber, o Mogador, en portugués, la bien guardada. Y es que su situación estratégica la convirtieron en ciudad portuaria codiciada por distintos pueblos y civilizaciones como fenicios, cartagineses, romanos, portugueses, árabes y bereberes desde el siglo V a.C. hasta la primera mitad del siglo XX, cuando el Protectorado Francés le quitó protagonismo a favor de Casablanca. Bañada por el Atlántico, rodeada de bosques y dunas de fina arena, además de la agradable brisa de los vientos alisios, Essaouira es hoy un bonito pueblo costero de trazado europeo que conserva los antiguos bastiones del siglo XVIII. Un excelente lugar para descansar y disfrutar de la cultura, la gastronomía y la artesanía marroquí lejos de las multitudes y el caos de las grandes urbes. El primer día, una vez instalados en el hotel, podremos pasear y descubrir Essaouira a nuestro aire, mientras que el segundo día la visitaremos acompañados de nuestro guía privado de habla española. Recorreremos la medina, con anchas calles llenas de talleres de artesanos, tiendas, cafeterías y restaurantes, y las casas pintadas de blanco y azul. Aquí podremos visitar la torre del reloj y la mezquita Ibn Youssef, pasear por el mercado, cruzar la puerta de la Marina y admirar las plazas Moulay Hassan y Orson Welles, quién hizo famosa la ciudad al rodar en ella la película Otelo. También entraremos en la kasbah, donde destaca la Skala, la plaza fuerte de la ciudad con más de 200 metros de longitud y una magnífica batería de cañones dirigidos hacia el océano. Tras almorzar en el puerto, disfrutaremos de toda la tarde libre para dedicar las últimas horas en Marruecos a lo que más nos apetezca.

Día 5. FIN DEL VIAJE Y VUELTA A CASA (AD)

Después de desayunar en el hotel de Essaouira y a la hora convenida, en función del vuelo de regreso, nos trasladaremos al aeropuerto de Marrakech para emprender el viaje de vuelta a casa.

AD: Alojamiento y desayuno / PC: Pensión completa / MP: Media Pensión

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