Escondido entre vecinos tan célebres como China, Vietnam, Tailandia y Camboya asoma la cabeza Laos, un país que en la antigüedad era conocido como “el reino del millón de elefantes” y que con el tiempo se ha ido abriendo al turismo y empieza a mostrar al mundo sus grandes maravillas.

Colonizado en 1885 por Francia, el imperio menospreció su potencial por no disponer de salida al mar  en beneficio de Vietnam, sin darse cuenta de que precisamente ese detalle es el que ha mantenido su esencia viva. Laos conserva aún los alicientes de los lugares vírgenes y su rico legado cultural y en esta galería te descubriremos algunos de sus tesoros.

La capital espiritual de Laos fue también la antigua capital del reino de Lang Xang y destaca por su gran legado arquitectónico. Rodeada por un entorno natural de belleza incomparable, esta ciudad nombrada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1995 atesora más de treinta monasterios budistas, algunos tan espectaculares como el Wat Xieng Thong, uno de los más importantes del país. Este templo real cuya construcción fue ordenada por el rey Setthathirat es conocido también como “el templo de la Ciudad Dorada” y hace honor a su nombre por la gran abundancia de oro en sus ornamentos y relieves. En el recinto hay más de veinte edificaciones y vale la pena descubrir cada uno de sus rincones detenidamente.

El templo Wat Xieng Thong de Luang Prabang

En las afueras de Luang Prabang se encuentran las cascadas Kuong Si, unas cascadas de tres niveles sobre roca de travertino que forman una sucesión de piscinas naturales de gran belleza. Su estructura te recordará a las de Pamukkale en Turquía o a las del Parque Nacional de Yellowstone, con la diferencia de que aquí te podrás relajar con un agradable chapuzón en sus aguas de color turquesa y rodeado de un entorno natural idílico.

Darse un baño en las cascadas Kuong Si
Los misterios arqueológicos de Phonsavan

¿Urnas funerarias? ¿Depósitos de agua? ¿Silos para guardar grano? Las jarras de piedra de grandes dimensiones que dan nombre a la “llanura de las jarras” en los aledaños de la ciudad de Phonsavan son uno de los enigmas más intrigantes de Laos. Los arqueólogos aún siguen estudiando este fascinante lugar y estiman que las jarras tienen más de 2000 años de antigüedad. Aunque la llanura se extiende hasta Tailandia y la India, los tres yacimientos visitables de Phonsavan son los mayores. Por desgracia, la presencia de explosivos sin detonar de la guerra de Vietnam convierte en impracticable parte del terreno.

Inconfundible por su estupa dorada de 45 metros de alto, el templo Pah That Luang de la capital laosiana está considerado el monumento más importante del país. Este símbolo de la religión budista, cuyo origen está en un templo hindú del siglo III, ha sido reconstruido varias veces a lo largo de su historia. En el templo más venerado de Vientián los monjes custodian en su interior un fragmento de esternón de Buda como reliquia sagrada. A principios de noviembre se celebra el festival Pah That Luang, que durante una semana convierte los aledaños del templo en un lugar lleno de vida y de color.

La gran estupa dorada de Vientián
Navegar por el río Nam Song en Vang Vien

Frente a las orillas del río Nam Song se encuentra Vang Vien, una ciudad turística rodeada por un bello paisaje de cerros de origen kárstico y arrozales. La localidad fue colonizada por los franceses a finales del siglo XIX y sirvió de base a los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam y actualmente es un centro turístico en el que poder disfrutar de muchas actividades al aire libre, como el senderismo, la bicicleta de montaña o la navegación en kayak por sus tranquilas aguas.

Los akha, los hmong y las etnias de Laos

La riqueza cultural de Laos no solo se percibe en sus ciudades y monumentos, sino también en sus habitantes. La sociedad laosiana está formada por un gran número de grupos étnicos, muchos de los cuales se concentran especialmente en las zonas rurales, donde viven principalmente de la agricultura. Los hmong y los akha son algunas de las comunidades más numerosas y acercarse a ellos para conocer su estilo y sus tradiciones nos permitirá conocer otra de las facetas de este sorprendente país.

Las curiosas esculturas del Parque de Buda de Vientián

Aunque sus grandes esculturas le confieren el halo mítico de los grandes espacios arqueológicos, el Parque Buda (o Xieng Khuan) de Vientián fue construido en 1958 por encargo de Bunlena Sulitat, un sacerdote hinduista-budista. El recinto de este parque religioso es el hogar de más de 200 estatuas de cemento que representan a Buda y a divinidades hindúes, entre las que destaca un gran Buda reclinado de 40 metros de largo. A pesar de ser relativamente modernas, vale la pena pasear entre las curiosas esculturas y contemplar sus originales formas.

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