Más de 3.000 kilómetros los separan, pertenecen a hemisferios y continentes distintos, pero hubo una época en que ambos territorios tuvieron mucha relación. A pesar de su lejanía geográfica, el sultanato de Omán y Zanzíbar tienen un apasionante pasado común. A finales del siglo XVII, los omaníes se apoderaron de la estratégica isla que actualmente pertenece a Tanzania. En 1840 tal era el esplendor de las también conocidas como “Islas de las Especias”, que el sultán Said decidió trasladar la capital de Mascate a Zanzíbar ciudad, privilegio del que gozó durante 20 años.

Gracias a su posición estratégica frente a la costa oriental de África, el archipiélago de Zanzíbar, formado por las islas principales de Unguja y Pemba, era un lugar de paso para las rutas comerciales que unían el continente africano con la India y la península Arábiga. Las especias, el marfil y el tráfico de esclavos fueron en el pasado los pilares de la prosperidad económica de lo que actualmente es una región semiautónoma de Tanzania.

Puerto de Stone Town en Zanzíbar

Puerto de Stone Town en Zanzíbar

El centro histórico de la Ciudad de Zanzíbar es conocido como Stone Town (la Ciudad de Piedra) y es el lugar que mejor refleja las distintas influencias culturales que ha recibido durante siglos. El Fuerte Antiguo y la Casa de las Maravillas son dos de las construcciones más representativas del legado omaní de Stone Town, cuyo nombre proviene del hecho de que antiguamente las casas se construían con piedra de coral.  De hecho, durante el período del sultanato, las construcciones en piedra siguiendo las influencias arquitectónicas persas aumentaron notablemente. Otro de los rasgos más representativos de la ciudad son las puertas de madera talladas con preciosos relieves, donde se aprecia de manera clara la huella del arte islámico.

Puerta de estilo árabe en Stone Town (Zanzíbar)

Puerta de estilo árabe de la casa del comerciante de esclavos Tippu Tip en Stone Town

Además, se considera que Zanzíbar es probablemente la cuna del idioma suajili, que se fue originando por la mezcla de influencias bantúes, árabes y persas alrededor de los siglos VIII y XII. De hecho, el término que se refiere tanto al idioma como a esta etnia de los pueblos costeros de la costa de África Oriental fue acuñado por los omaníes en el período de influencia del Sultanato de Omán, ya que procede de la palabra árabe “sawahil”, que significa “costero”. A causa de estos lazos culturales, hoy en día aún son muchos los omaníes que hablan en suajili e incluso el estado de Omán concede la nacionalidad a todos aquellos zanzibaríes descendientes de omaníes.

En las bellas playas de arena blanca y aguas turquesas de Zanzíbar también encontramos reminiscencias árabes. Las típicas embarcaciones de la isla y de gran parte de las costas del océano Índico, los  dhows, tuvieron en los omaníes a algunos de sus mejores constructores de barcos y navegantes, quienes las usaron para sus rutas comerciales y, sin duda, para hacer realidad la conexión entre Omán y el que durante una época fue su paraíso particular.

Dhow en las playas de Zanzíbar

Dhow en las playas de Zanzíbar

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